Iris
 
 
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  Foto poster: TANIT PLANA
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"¿Hay una manera de liberar a los seres humanos de la fatalidad de la guerra?"- pregunta Einstein; "Todo lo que impulsa la evolución cultural actúa contra la guerra” -responde Freud.

La primera vez que vi el Gernika, el cuadro de Picasso, me sobrecogió la imagen en blanco y negro donde rostros deformados por el miedo y el dolor se expresaban con contundencia a través del arte. Aquel amasijo de cuerpos interpretados por el compromiso de un artista evoca el ataque indiscriminado a la población civil.

Mercados, escuelas, hospitales o estaciones, lugares de encuentro y convivencia, en los que se cruzan vidas efímeramente, se han ido convirtiendo en los escenarios preferidos de una guerra global que día a día arrastra un aluvión mayor de víctimas elegidas al azar. La sofisticación de los mecanismos de la guerra al servicio de políticas despiadadas aumenta la crueldad indiscriminada del desastre.

Muchos mueren troceados, sin dignidad alguna, pero miles de víctimas vivas que lo han perdido todo, se verán obligadas a sobrevivir al miedo y al horror, a la insensatez, a la ausencia de lo amado, a la muerte cercana y a la veladura de sus sueños.

Deberán asumir como propio todo el peso de una tragedia colectiva.

Cada bomba, al estallar, arrebata el destino, grande o pequeño, de muchas personas. Cada explosión genera miles de explosiones. Bombas emocionales estallan continuamente en el centro neurálgico de la vida familiar.

Esas víctimas vivas y anónimas, merecen respeto y reflexión. Su dolor no puede dejarnos indiferentes. Son cualquiera de nosotros. La verdad duele pero el silencio mata.

Iris es una película dedicada a las víctimas vivas de todas las guerras. Describe el paisaje humano de una joven entusiasta que, con mirada atónita, sobrevive al fuerte impacto de una guerra que se filtra en su interior.Simboliza el derecho a la vida a través del amor, la solidaridad y la amistad.

Iris como una flor frágil en un paisaje devastado, busca el amor, como la planta, el agua, alimentando con la fuerza de su mirada transparente, la dignidad de la condición humana.

En Iris han quedado impresionadas imágenes que contienen la sensibilidad y compromiso artístico de muchas miradas. Todas y cada una de ellas, delante y detrás de la cámara han ido tejiendo una mirada única. Una mirada sencilla, directa, honesta, sincera y muy luminosa.

Iris, en la película, dice: “Nunca creí que viviría una guerra”. Yo tampoco.

Rosa Vergés